domingo, 5 de junio de 2011

El asesinato por venganza de bin Laden.

http://blogs.publico.es/noam-chomsky/65/el-asesinato-por-venganza-de-bin-laden/

Algunas frases llamativas:

“La ejecución de Bin Laden, un arreglo de cuentas entre asesinos”.

Quizá el asesinato fue percibido como un “acto de venganza”, como señala Robertson. Cualquiera que fuera el motivo, este no pudo haber sido la seguridad.

Esta entrada se añade a esta otra que dediqué a la muerte de Osama Bin Laden.

Me parece especialmente acertada la comparación con los juicios de Nuremberg, además del análisis geopolítico de la región y en concreto de Pakistán.

jueves, 2 de junio de 2011

Población total y densidad por provincias en España

Captura

Se pueden ver los datos de 1996  a 2010, es interactivo, y nos explica por qué hay provincias que tienen que hacer campañas de información como “Teruel existe”(espero que todos sepáis lo que es el Mundo Today :)

Derechos Humanos.

Captura http://www.youthforhumanrights.org/ Página que contiene vídeos en formato anuncio explicando los derechos humanos: 

No he encontrado la forma de insertarlos en el blog, pero sí se pueden consultar en Youtube.

Si pulsas sobre el siguiente enlace, se abrirá un vídeo en el que explica uno de los derechos humanos fundamentales. ¿Puedes explicar qué relación tiene con el tema que estás dando en clase?

http://youtu.be/QzKOzLsaKaY

África: cuestión de vida, cuestión debida.

image Me ha parecido un proyecto muy interesante, especialmente por los materiales educativos que están creando para todos los niveles. Como muestra de este trabajo, el artículo "Dejennos trabajar y alimentaremos a África" creo que refleja algunos aspectos que he intentando transmitir a lo largo del curso.

 

 

 

 

 

Captura

Lo reproduzco a continuación:

Testimonio de Mamadou Cissokho, senegalés dedicado al movimiento de asociaciones campesinas

Hubo un tiempo en que los Estados africanos apoyaban a su población campesina. Y luego vino un tiempo de sequía para los Estados, que se vieron endeudados. Entonces, fueron puestos bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. “Privaticen, liberalicen, abran bien abiertas sus fronteras”, nos dijeron, dándonos a entender claramente que, a partir de este momento, la gestión de los asuntos económicos de nuestros países ya no nos incumbía. Fue en ese momento que el Estado desapareció: no más asesoramiento, no más créditos, nada ya para nosotros, el campesinado.

Al mismo tiempo, Europa se hundía bajo los excedentes agrícolas. ¿Y qué fue lo que pasó? Inundaron con ellos nuestros países. Nosotros, los campesinos y campesinas, sin subvenciones, sin ayudas, de repente tuvimos productos demasiado caros frente a la competencia desleal de las corporaciones del campo europeo, que tienen muchas subvenciones. Despojados de medios de subsistencia, el campesinado fue expulsado a las ciudades para engrosar las filas de la miseria. Para que las personas habitantes de las ciudades no se rebelaran, se justificó con bajos precios la entrada masiva de productos agrícolas. Pero al mismo tiempo mataban a las y los campesinos locales.

Después nos inundaron con personas expertas, para “ayudarnos”. Nos dijeron que no éramos competitivos porque seguíamos usando la “daba” (azada). Pero no hubo nadie que nos diera nada. Y sin apoyo, nos quedamos por completo librados a nuestra suerte. Los programas de reajustes estructurales rompieron la confianza entre el Estado y el campesinado, que sin embargo suministraban la mayor parte del Producto Interno Bruto.

Así que, pensamos, si ya no hay Estado, si ya no quedan estructuras que nos apoyen, tenemos que cuidarnos solos. Fue en este contexto que nacieron las organizaciones campesinas tal como las conocemos hoy. Primero en los poblados, hasta llegar luego al nivel nacional. En aquella época, el estatus de campesino estaba tan devaluado que si le preguntaban a un campesino o campesina qué oficio tenía, contestaba: “no tengo oficio”: así de intenso era su sentimiento de no ser nada.

Hemos remontado muchos obstáculos con tal de mejorar nuestra situación. Pero tenemos que seguir luchando para sobrevivir. Ahora el reto es combatir el acaparamiento y compra de nuestras propias tierras en manos de países extranjeros y empresas privadas. Estas tierras son malvendidas por nuestras autoridades, muy a menudo por la presión de los más altos responsables del país. Intentamos presionar a nuestros dirigentes locales para que dejen de vender nuestras tierras al mejor postor. Pero en Senegal, el movimiento campesino que lucha contra el acaparamiento de las tierras sigue siendo demasiado débil, sobre todo porque falta información. Hemos exigido que nos reconozcan el derecho de las familias a explotar las tierras que ocupamos, que los espacios de sabana de cada poblado, sean reconocidos como propiedad de la comunidad, que los demás espacios que rodean el pueblo se consideren bienes comunitarios administrados entre todos nosotros.

Entonces nos dicen: si eso sucede, no vendrán los inversionistas, porque no se sentirán seguros. Así que, para atraer inversionistas, ¿debemos no ser nadie en nuestras tierras? Si un inversionista viene a nuestra casa, debe gozar de absoluta seguridad. ¿Por qué todos pueden tener seguridades y nosotros no? ¿Por qué los campesinos y campesinas no tenemos ninguna garantía? ¿Cómo alimentar a África? Nosotros y nosotras, la gente del campo lo sabemos muy bien: simplemente déjennos trabajar, sin ponernos trabas a cada momento como hacen la Organización Mundial del Comercio, el Banco mundial, el Fondo Monetario Internacional: la liquidación de nuestras tierras, las semillas transgénicas, y todos esos expertos que tanto nos fastidian.

Mamadou Cissokho, (Red de las Organizaciones Campesinas y de Productores de África del Oeste)
Fuente revista “Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas”, nº 5. Traducción: Amandine Semat